El arte de la marroquinería suele ir unido a un trabajo artesanal. No hay duda de que tanto el origen de la marroquinería como la esencia de este trabajo ayudan a que ese vínculo no se pierda.

Cuando miramos un producto de piel realizado a mano, muchas veces imaginamos a una persona trabajando la piel con herramientas que no han cambiado mucho desde que se inventaron.

Esta es la filosofía que sigue Callen Cordero. Una firma situada en Los Angeles que ha sabido mantener la tradición y a la vez mantener una búsqueda constante para conseguir  la mejor materia prima. Según comenta sigue usando las mismas técnicas que se usaban en los años 70 y los 40 artesanos que trabajan en la empresa mantienen ese espíritu en el que la modernidad quedó a un lado.

Aunque la especialidad de la firma son los zapatos, la realidad es que se atreven con otros complementos como bolsos o cinturones y también se encargan de teñir la piel o crear las propias suelas de sus zapatos. Además se intenta aprovechar al máximo la piel que sobra de otros trabajos y estas ¨sobras¨ acaban convirtiéndose en complementos como pulseras.

Aún así, si se tuviese que destacar una característica de ellos sería la durabilidad de sus productos. Para la firma, el uso de pieles que garanticen una durabilidad y calidad extrema es importante. Por ejemplo, para los cinturones usa el mismo material que para las riendas de un caballo al que le dan un especial tratamiento para que mejore su calidad y también aumente su belleza a la vez que envejece.

Sobre la utilización de pieles, su postura es muy clara; en ningún caso se sacrifica un animal para el uso de su piel. Las pieles que usamos provienen de animales que han sido destinados al consumo.

El precio de sus zapatos y bolsos de piel suelen rondar los 200 euros y aunque puede parecer caro, una vez que se conoce cómo se ha realizado y la calidad de sus materiales se puede comprender que el precio sea superior a la media.